Cosmética natural casera: ¿qué hay que saber antes de empezar?
La cosmética casera no es difícil, pero sigue las mismas reglas que cualquier fórmula: utensilios limpios, pesos exactos, ingredientes adecuados y una visión realista de la caducidad. Los proyectos más sencillos no llevan agua –aceites, bálsamos y jabón–, mientras que las cremas y lociones son mucho más exigentes.
Una buena forma de planificar el primer proyecto es ordenar las recetas según su riesgo:
- Fácil: aceites corporales, bálsamos labiales, sales de baño y bálsamos sólidos; sin agua, sin emulsionante y con pocos ingredientes.
- Intermedio: jabón de glicerina «melt and pour», en el que se funde una base de jabón ya hecha, se perfuma y se vierte, sin manipular sosa.
- Exigente: jabón en frío con sosa, y cremas o lociones que combinan agua y aceite y necesitan emulsionante y conservante.
Trabaje con una báscula digital que marque al menos gramos enteros (mejor 0,1 g para cantidades pequeñas), anote cada receta y cada lote y etiquete cada tarro con su contenido y la fecha. Entender qué hace cada ingrediente ayuda más que cualquier receta: nuestra guía para leer la lista INCI explica los nombres y funciones habituales.



